Nintendo vuelve a la carga con una nueva entrega de la saga The Legend of Zelda. Con un estilo gráfico similar al de Phantom Hourglass, The Legend Of Zelda: Spirit Tracks promete numerosas novedades que, como de costumbre, a buen seguro nos tendrán pegados a la pantalla durante días.
Ya hemos visto a Link montar a caballo, gobernar como un verdadero viejo lobo de mar un barco, y ahora, en su último oficio, nos dejará a todos muy sorprendidos, pues nuestro pequeño héroe se convertirá en maquinista de una locomotora en su última aventura en nuestra pequeña DS. Leer entero
A continuación puede comparar nuestro análisis con otros de este mismo juego y que han sido elaborados por usuarios de esta web.
Lo cierto y fijo es que por muy parecido que pueda ser el aspecto de esta nueva entrega (que lo es) a Phantom Hourglass, este nuevo Zelda conserva lo mejor del que ya pudimos disfrutar hace dos años. En su línea clásica de incorporar nuevos instrumentos para cada entrega, en esta ocasión nos ofrece uno de lo más "indígena", que a muchos se les antojará difícil de controlar, a pesar de que con un poco de práctica, realmente no lo es.
La mecánica no difiere ni un ápice de la vista en la entrega anterior. Cambiamos el barco por el tren, al que también podemos incorporar mejoras; también en los caminos que recorremos con el mismo nos encontraremos diversos enemigos y eventos, y lo cierto es que las mazmorras tienen un gran parecido. Algunos puzles bastante bien enfocados y más difíciles que en la entrega anterior, y una duración en la media. Visto así podría parecer que tiene demasiada nada, pero jugándolo es donde uno se da cuenta de que sus bondades van más allá. Una jugabilidad de lo más amigable y sencilla, muy fluida y que llama a seguir y seguir sin despegar las manos de la consola. El apartado gráfico no difiere mucho de Phantom Hourglass, y la cantidad de elementos reutilizados es enorme, pero aún así tiene ciertas mejoras y es realmente lo mejor visto hasta el momento en la consola de Nintendo.
Por mi parte, sigo echando en falta cierta libertad de movimiento que se ha perdido en las últimas entregas, tanto sobremesa como portátiles (en Twilight Princess no tanto), y que a mi modo de ver necesita recuperarse ya. Echo de menos poder patearme los sitios que quiera y por donde quiera, como en los títulos de N64, GBC y GBA, y Wii (aunque reitero, en Twilight Princess también había bastante segmentación). No sé si achacar esto a la potencia de la consola y que al tener un título en una perspectiva mucho más profunda y dinámica, haya que sacrificar el juego a la hora del movimiento en campo abierto. Lo más probable, y mi apuesta, es que sea por esa razón. En cualquier caso, un merecido sobresaliente para un título que vuelve a demostrar que la saga todavía tiene ideas por explotar y que sigue logrando buenos resultados. Mención especial al detalle de seguir conservando el humor clásico de la saga, absurdo en ocasiones, sencillo y directo, pero siempre tan bienvenido.
Segundo tráiler del juego difundido en el pasado E3 donde se centra en mostrarnos el funcionamiento del tren y los ayudantes que usará Link.
Gameplay de Zelda: Spirit Tracks donde sitúa a Link en el templo de las nieves.